MEDIDAS DEL PACTO DE ESTADO
MEDIDAS DEL PACTO DE ESTADO
Introducción
Introducción
La violencia de género es la prueba más cruel de la desigualdad entre mujeres y hombres que se ha producido a lo largo de toda la historia, en todos los países y culturas con independencia del nivel social, cultural o económico de las personas que la ejercen y la padecen.
Combatir todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico o perjuicio económico para la mujer, tanto en la vida pública como en la vida privada, debe ser una cuestión de Estado ya que la violencia contra la mujer es un incumplimiento de los derechos humanos y las libertades fundamentales.
España ha sido un país pionero en la lucha contra la violencia de género. En la actualidad, nuestro país tiene una amplitud normas que atienden de forma integral, la persecución y eliminación de cualquier forma de violencia ejercida sobre la mujer.
Debemos impulsar en la sociedad los cambios necesarios para prevenir la violencia sobre las mujeres y rechazarla de forma unánime. La sensibilización social es esencial para erradicar el problema.
En España se han alcanzado resultados positivos a lo largo de los últimos años pero los avances legales de carácter nacional e internacional no han sido suficientes y las mujeres siguen siendo controladas, amenazadas, agredidas y asesinadas; además han aparecido otras formas de violencia de género debido a los cambios producidos por la globalización, como la trata de mujeres y de menores con fines de explotación sexual.
Por esto es necesario, con el trabajo desarrollado por la Subcomisión del Congreso y la Ponencia del Senado, identificar las carencias y proponer mejoras para luchar contra esa lacra social con más y mejores medios.
Para eso se necesita un consenso institucional, político y social que muestre, el compromiso de todas las instituciones con la sociedad española para alcanzar los acuerdos y avanzar en la erradicación de la violencia contra las mujeres. Así lo exige la sociedad y muy en particular, las organizaciones de mujeres que saben que sólo se consiguen avances si hay un compromiso de todos los sectores políticos y sociales.
La violencia de género es un problema de toda la sociedad. Toda la sociedad tiene que involucrarse en la búsqueda de soluciones eficaces para proteger a las víctimas así como a sus hijas e hijos, rechazar a los maltratadores y prevenir la violencia.
Combatir todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico o perjuicio económico para la mujer, tanto en la vida pública como en la vida privada, debe ser una cuestión de Estado ya que la violencia contra la mujer es un incumplimiento de los derechos humanos y las libertades fundamentales.
España ha sido un país pionero en la lucha contra la violencia de género. En la actualidad, nuestro país tiene una amplitud normas que atienden de forma integral, la persecución y eliminación de cualquier forma de violencia ejercida sobre la mujer.
Debemos impulsar en la sociedad los cambios necesarios para prevenir la violencia sobre las mujeres y rechazarla de forma unánime. La sensibilización social es esencial para erradicar el problema.
En España se han alcanzado resultados positivos a lo largo de los últimos años pero los avances legales de carácter nacional e internacional no han sido suficientes y las mujeres siguen siendo controladas, amenazadas, agredidas y asesinadas; además han aparecido otras formas de violencia de género debido a los cambios producidos por la globalización, como la trata de mujeres y de menores con fines de explotación sexual.
Por esto es necesario, con el trabajo desarrollado por la Subcomisión del Congreso y la Ponencia del Senado, identificar las carencias y proponer mejoras para luchar contra esa lacra social con más y mejores medios.
Para eso se necesita un consenso institucional, político y social que muestre, el compromiso de todas las instituciones con la sociedad española para alcanzar los acuerdos y avanzar en la erradicación de la violencia contra las mujeres. Así lo exige la sociedad y muy en particular, las organizaciones de mujeres que saben que sólo se consiguen avances si hay un compromiso de todos los sectores políticos y sociales.
La violencia de género es un problema de toda la sociedad. Toda la sociedad tiene que involucrarse en la búsqueda de soluciones eficaces para proteger a las víctimas así como a sus hijas e hijos, rechazar a los maltratadores y prevenir la violencia.
La violencia de género es la prueba más cruel de la desigualdad entre mujeres y hombres que se ha producido a lo largo de toda la historia, en todos los países y culturas con independencia del nivel social, cultural o económico de las personas que la ejercen y la padecen.
Combatir todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico o perjuicio económico para la mujer, tanto en la vida pública como en la vida privada, debe ser una cuestión de Estado ya que la violencia contra la mujer es un incumplimiento de los derechos humanos y las libertades fundamentales.
España ha sido un país pionero en la lucha contra la violencia de género. En la actualidad, nuestro país tiene una amplitud normas que atienden de forma integral, la persecución y eliminación de cualquier forma de violencia ejercida sobre la mujer.
Debemos impulsar en la sociedad los cambios necesarios para prevenir la violencia sobre las mujeres y rechazarla de forma unánime. La sensibilización social es esencial para erradicar el problema.
En España se han alcanzado resultados positivos a lo largo de los últimos años pero los avances legales de carácter nacional e internacional no han sido suficientes y las mujeres siguen siendo controladas, amenazadas, agredidas y asesinadas; además han aparecido otras formas de violencia de género debido a los cambios producidos por la globalización, como la trata de mujeres y de menores con fines de explotación sexual.
Por esto es necesario, con el trabajo desarrollado por la Subcomisión del Congreso y la Ponencia del Senado, identificar las carencias y proponer mejoras para luchar contra esa lacra social con más y mejores medios.
Para eso se necesita un consenso institucional, político y social que muestre, el compromiso de todas las instituciones con la sociedad española para alcanzar los acuerdos y avanzar en la erradicación de la violencia contra las mujeres. Así lo exige la sociedad y muy en particular, las organizaciones de mujeres que saben que sólo se consiguen avances si hay un compromiso de todos los sectores políticos y sociales.
La violencia de género es un problema de toda la sociedad. Toda la sociedad tiene que involucrarse en la búsqueda de soluciones eficaces para proteger a las víctimas así como a sus hijas e hijos, rechazar a los maltratadores y prevenir la violencia.
Combatir todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico o perjuicio económico para la mujer, tanto en la vida pública como en la vida privada, debe ser una cuestión de Estado ya que la violencia contra la mujer es un incumplimiento de los derechos humanos y las libertades fundamentales.
España ha sido un país pionero en la lucha contra la violencia de género. En la actualidad, nuestro país tiene una amplitud normas que atienden de forma integral, la persecución y eliminación de cualquier forma de violencia ejercida sobre la mujer.
Debemos impulsar en la sociedad los cambios necesarios para prevenir la violencia sobre las mujeres y rechazarla de forma unánime. La sensibilización social es esencial para erradicar el problema.
En España se han alcanzado resultados positivos a lo largo de los últimos años pero los avances legales de carácter nacional e internacional no han sido suficientes y las mujeres siguen siendo controladas, amenazadas, agredidas y asesinadas; además han aparecido otras formas de violencia de género debido a los cambios producidos por la globalización, como la trata de mujeres y de menores con fines de explotación sexual.
Por esto es necesario, con el trabajo desarrollado por la Subcomisión del Congreso y la Ponencia del Senado, identificar las carencias y proponer mejoras para luchar contra esa lacra social con más y mejores medios.
Para eso se necesita un consenso institucional, político y social que muestre, el compromiso de todas las instituciones con la sociedad española para alcanzar los acuerdos y avanzar en la erradicación de la violencia contra las mujeres. Así lo exige la sociedad y muy en particular, las organizaciones de mujeres que saben que sólo se consiguen avances si hay un compromiso de todos los sectores políticos y sociales.
La violencia de género es un problema de toda la sociedad. Toda la sociedad tiene que involucrarse en la búsqueda de soluciones eficaces para proteger a las víctimas así como a sus hijas e hijos, rechazar a los maltratadores y prevenir la violencia.