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Inicio  Comunicado de la presidenta de CNSE sobre el Reglamento de la Ley 27/2007
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La semana pasada el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad publicó en su web un documento importante, el Proyecto de Real Decreto por el que se aprueba el Reglamento de las condiciones de utilización de la lengua de signos española y los medios de apoyo a la comunicación oral para las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas.

La CNSE lleva años reivindicando el desarrollo de dicho Reglamento y solicitando al Gobierno que se apruebe siempre y cuando recoja, por un lado, los aspectos culturales, lingüísticos e identitarios de la comunidad sorda usuaria de la lengua de signos y su adecuada protección, y por otro, las medidas necesarias para que todas las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas, con independencia de su forma de comunicación, puedan vivir su día a día con plena accesibilidad a la información y a la comunicación.

La semana pasada el Ministerio elevó a consulta pública el documento del Reglamento, que se ha desarrollado a través de un grupo de trabajo en el que la CNSE, junto con el Ministerio y entidades de la discapacidad relacionadas con las personas sordas, sordociegas y sus familias. La CNSE ha sido muy propositiva en cada uno de los artículos de la norma a través de nuestro equipo de expertos de diferentes ámbitos: jurídico, lingüístico, sociológico, educativo, etc.

El documento que ha publicado el Ministerio no nos satisface ni recoge nuestras propuestas ni aspiraciones ya que, 11 años después de la aprobación de la ley 27/2007, con los avances que ha vivido nuestro país, consideramos que el reglamento resulta insuficiente y que debe incluirse más mejoras en el mismo antes de ser aprobado.

Desde CNSE consideramos fundamental incluir las siguientes observaciones:
  1. El Reglamento debe incluir un artículo específico, el artículo 7, dirigido a la protección y promoción de la lengua de signos española  y la lengua de signos catalana. El Reglamento incluye la definición de identidad lingüística pero no es suficiente, debe ir más allá y disponer de su propio articulado con medidas que lo desarrollen. No debemos olvidar que la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad en su artículo 30.4 dice que: “las personas con discapacidad tendrán derecho, en igualdad de condiciones con las demás, al reconocimiento y el apoyo de su identidad cultural y lingüística específicas, incluidas la lengua de signos y la cultura sorda”. Este aspecto no se contempla ni desarrolla en el Reglamento
  2. Un punto importante es la educación. La ley 27/2007 recoge de forma clara que la infancia sorda, las personas sordas y sus familias tienen derecho a una educación bilingüe que incluya la lengua de signos y la lengua oral. El derecho a la libre elección no se ha llevado a la práctica y no se ha recogido en ninguna normativa, por lo que su inclusión y desarrollo adecuado en este Reglamento sería una oportunidad para implementarlo en todo el Estado.
  3. La CNSE muestra su preocupación ante la dicotomía entre las personas sordas usuarias de la lengua de signos y las personas sordas usuarias de la lengua oral, que no es real. Las personas sordas usamos diferentes formas de comunicación: todas empleamos la lengua oral y la lengua escrita y además hay quienes utilizamos la lengua de signos. Lo importante es ver a la persona sorda en su globalidad, sin encasillamientos. El término “oralista” tampoco es adecuado.
  4. Definición de figuras profesionales. Por primera vez se ha incluido la figura del Especialista en lengua de signos, lo cual nos alegra por el reconocimiento; si bien es cierto que no se han incluido otros perfiles profesionales vinculados a la lengua de signos como son el ADECOSOR o el recientemente creado Mediador Comunicativo. Consideramos que deben incluirse todas las figuras profesionales y sus definiciones oficiales.
  5. Acceso a la información y a la comunicación para todas las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas. Es importante que se incluyan las medidas necesarias para que todos los ámbitos sin excepción sean accesibles a las personas sordas y de obligado cumplimiento para los gobiernos territoriales. Además de todo ello es fundamental que el Reglamento vaya acompañado de una memoria económica suficiente que garantice su materialización y no se quede en un listado de intenciones.
La CNSE ha manifestado al Ministerio y a los grupos políticos su disposición para continuar trabajando de manera incansable, como lo hemos venido haciendo hasta ahora, para que cuando se apruebe el Proyecto de Real Decreto de Reglamento sea un documento que satisfaga a todas las partes implicadas. No podemos dejar que se apruebe un documento que no es adecuado, por lo que nos ponemos a disposición para seguir colaborando y trabajando con la finalidad de conseguir un buen Reglamento en el que las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas y la comunidad sorda usuaria de la lengua de signos veamos satisfechas nuestras demandas.

Espero que lo consigamos; para ello hemos de trabajar y es fundamental que todas y cada una de nosotras participemos, que personas sordas, oyentes, sordociegas, ONG, etc. aporten sus opiniones y propuestas antes del 20 de marzo, que es cuando vence el plazo para la consulta pública.

Desde la CNSE estamos revisando de nuevo el documento de la web del Ministerio y haremos difusión sobre las aportaciones al mismo a través de las redes sociales para que nos prestéis vuestro apoyo remitiéndolas a la web del Ministerio.

En los próximos días una compañera del Consejo de CNSE explicará en un vídeo los pasos a seguir y la web donde enviar las aportaciones.

Gracias por vuestra atención.



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